Cuentos chinos para niños del Japón



Cuentan la historia
de una joven

que con sus manos
y sin querer

convertía lo que tocaba
en pútrido barro

Y aunque compró a precio dorado
polvo de estrellas
para intentar remendar sus errores

el arcoiris
se tornó grisáceo
para lo que creía que sería
el final de sus días.

Y yo le preguntaba:
-¿Cómo soportas tu sino?

-Sueño que sueño cada noche
y cada noche con mis manos desnudas
pinto de óleo el cielo de estrellas
y así retozar
volviendo cada mañana
de colores vivos.

Y que mis dioses me disculpen
por mis pecados
y así romper el hielo
y deshacerme
de las telarañas
que anidaron
en mi estómago-

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