Veneno


Permítanme presentarme, de nuevo,
la pequeña huracán vuelve a las letras después de más de lo que pueda recordar.
Permítanme decirles que ustedes no conocen el amor.
Al menos no el mío.
Ustedes no saben lo que es amanecer con SU cuerpo enredado al mío.

Antes temía al vacío.
Antes temía a la oscuridad y el caos que en ella se encuentra desde que no te miro y sonrío.

Antes creía en el amor.

También escribía.

Ahora apenas respiro.

Hace tiempo intenté dejar de torturarme.

Será que me acostumbré al frío.

Creí en mí tanto que sólo era yo.

Se me olvidó que en otro bando andaba eso que ya no me late,
que le prohibió a la mente tratar de descifrarme.


¿Por dónde iba...?
La limerencia es una de las peores enfermedades que me puedo recordar.
Y creo que nació conmigo.

A veces siento que es ese caos lo que ansío,
otras que ya no me fío,
que estoy cansada de sentir que no soy cuando he querido ser contigo.
Que ni si quiera eres capaz de comprender esto que digo.

Y cuando te sientes tan pequeña,
tan no querida,
es como si no existiera un castigo
peor que sentir contigo.

Y a veces me rompe verme caerme,
y verme rota no poder levantarme,
y me rompe aun más ver como estoy rota,
y entonces me consumo.

Me dice loca.

Suelto humo y más humo hasta que todo deja de tener sentido,
en ésto nada lo tiene,
creanme, conozco bien el cuento que digo.

Me siento presa y esclava del destino,
siempre creí en él como fiel ami-enemigo,
o el verdadero Dios que rige el mundo de mierda en el que nacimos.

Me creo adicta a placer y el daño que no da un extraño,
y me pregunto cuando dejaré de hacerme el harakiri a diario.

¿Saben cuando ya no hay paz dentro de uno?
Cuando le alteran el alma y se siente podrido.

Puedo ver como se ha ido,
y ver como ni mis pedazos he recogido.

Prefiero construirme de nuevo a vivir del recuerdo
de algo que ni siquiera ha ocurrido.

Ya no quiero verle más,
aunque todo mi yo supure pena.
Y ya no creo en vos, mi fiel enemigo.

Diablo mío querido...
Nunca sabrás lo que pude haber sido contigo.
Algún día caerás en lo que has perdido,
y no lo digo yo,
lo veo cuando te miro.
Cuando me dices que no pero vuelves al nido.

Algún día llegarás a entender lo que he construido,
todos esos días en los que no has hablado conmigo.

Y conocerás la causa cuando todo de su fruto.
Entonces estaré lejos,
seré aun más libre cuando deje de ser presa de ese veneno tuyo.








2 comentarios:

  1. Hola Sandy! Me alegra mucho leerte de nuevo. Tus textos me encantan. Un abrazo y millones de besos.

    ResponderEliminar