En una realidad que insta al auto-conocimiento básico, tomar consciencia de nosotros mismos resulta aun más complejo si nos condicionamos por agentes externos. Estuve equivocada tanto tiempo que aun dudo de mis propios pensamientos.
La consideración sobre la percepción de uno mismo proviniendo de una fuente externa se convierte en innecesaria cuando no supone un medio para facilitar la necesidad de superarnos.
Los propios valores deben ser el pilar en los momentos de flaqueza, cuando todo tiembla y se desvanece a nuestro alrededor.

Conozco mis fallos y mis virtudes. ¿Conoces los tuyos?

Subordinada a la necesidad de entregar todo lo que tengo por recibir aquello de lo que carezco, miro al espejo para descubrirme sola en mi reflejo. Sin la mayor parte de todo lo que tenía cuando empezó la partida, me observo cansada tras tanta batalla perdida, luchada fieramente con una bandera blanca atada al cuello que suplicaba clemencia.
Mas ante eso, compañero, transmutaste en rival o enemigo, transformando los orígenes del juego, y convirtiendo aquello entregado en armas de doble filo que se vuelven contra mí misma.
Convirtiéndome a la vez en mi propio enemigo.

Es entonces cuando los intereses cambian, dejando a un lado las guerras impuestas, por aquellas a librar contra una, tras descubrir que cualquier esfuerzo por establecer un estado de paz es vano. Me dedico a edificar monumentos conmemorativos a la entereza, la paciencia, la desesperación, el cariño, o la preocupación. 

¿Tú no has pensado en ésto?
Supongo que quizá sea porque tu propia guerra es mayor que cualquiera de las que luchabas contra  mí.
Que era esto lo que te impedía ver lo bueno de las intenciones de un corazón abierto.
Que por eso me tachaste de rival al que noquear sin pensar siquiera que dos personas son capaces de más que una sola.
Y que mi pretensión no fue otra que envenenar los demonios que turbaran tus noches después de velarme.
No me va eso de adular, nunca fue cosa mía, más bien soy de destacar las cosas negativas, como bien sabe quien me conoce bien.
Desde la perspectiva de expresar un punto de vista diferente sobre el cual poder trabajar.

Creo que dentro de tí hay un mundo grande, un mundo que tu no quieres explorar.
Que resulta más fácil cegar los pensamientos que enfrentarte a ellos desnudo y has optado por la vía fácil.
La de la negación.
Pero creo que negarte no servirá para hacerte grande, en su defecto te empequeñece.



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