Parpadeo. 27/06/2012.

Es curioso ver cómo la vida gira y gira y algo que escribí hace un año y diez meses exactamente, puede ser tan cercano y tan real.

Parpadeo, y de pronto, respondo.

Despierto entre la claridad que asoma por mi ventana,
Me descubro sudorosa y asustada,
De pronto, todo ha cambiado…

Es la misma habitación,
Estabas aquí, estabas a mi lado,
Hace justo un segundo,
Estaba soñando contigo…

No lo entiendo,
Olvídame, de nuevo,
Recuerdo punzante…

Me angustia,
No puedo seguir aquí,
Estas paredes duelen.

Ese sonido me ha despertado,
Aparecías en mis sueños,
Para despertarme, asustado,
Y acurrucarte en mis brazos.

El nudo crece,
De pronto, todo ha cambiado…

Quiero vomitar todo el dolor de mis entrañas,
Pero no sale,
Córtame, quémame, nada duele más.

Hoy sí,
Hoy eres tú, y pesas.
Noto tu fuerza sobre mis hombros,
Sobre mi estómago.

Quiero dormirme, y no despertar más,
No despertar más así.
Eres la peor de mis pesadillas…

¿Por qué?
¿Por qué has vuelto para acariciarme mientras duermo?
¿Por qué?

Quizás he sido yo,
Quizá no puedo dejarte ir,
Si siento que estás fuera,
Siento que ya no existes,
Ya no eres nada,
No eres nadie,
No te conozco,
No eres nada…

En vida has muerto,
Y en recuerdo resucitas,
A veces, cuando yazgo,
Y me apuñalas veinte veces,
A la espalda, al corazón y al aire,
Que corta mis pulmones,
Que asfixia…
(Siempre impar, siempre a medias)

Intento contenerlo para no respirar más tu esencia,
Que se encuentra en cada partícula de esta habitación…

Sigo siendo yo,
Tras ese dolor que cargo a mis espaldas,
Con todos los errores que eso conlleva,
Aceptados y cargados.

Si sé que no eres nada, ni nadie,
Que si te busco,
No podré encontrarte,
Porque ya no existes,
La porción de ti que yo incauto en mi memoria,
La porción de ti que era yo,
Todo aquello que me inquieta,
No volverá,
Está enterrado en tiempo y lágrimas,
Y no volverá…
¿Por qué sigo echándolo de menos?

No eres tú,
Es lo que eras cuando é­ramos uno…
Todo duele aquí y causa lágrimas,
Me siento sola  y perdida en este mar de angustias,
De lobos  y arañas,
Se alimentan de mi fuerza vital, y la consumen.
Hacen de mí su escudo,
Y los golpes me noquean,
Me aturden,
Me tumban.
1, 2, 3…
K.O.

Tu recuerdo es como el grito,
siempre vuelve,
Y conmigo morirá.

Quiero dejar de esconderme,
O voy a implosionar,
Y convertirme en polvo de estrella.
Si eso ocurre,
Espero que me esnifes,
Y desde tu nariz,
Tomar parte de todo tu cuerpo,
Hacerlo mío de nuevo,
Hacerte llegar al éxtasis,
Y que descubras,
Todo lo que has perdido,
Que descubras, en un segundo,
Todo lo que te cuento,
Y entonces, te darás cuenta,
De cuanto me has echado de menos,
Porque nada era más puro,
Sin cortar,
Que mi amor por tí.

Me enojo,
Me frustra no poder comprender,
No poder concebir,
Que quedaras tan atrás,
Que fueras incapaz, de comprender,
De aceptar,
De amar,
De compartir…
De mantener aquello que era puro,
Que era el eje,
Que lo era todo…
Y era nuestro,
Sólo nuestro…

Se hizo tan difícil…
Lo hicimos tan difícil…
Nos destrozamos.

Y ahora, otra vida después,
Ni me miras y dices, supéralo…

Será porque no puedes ponerte entre mis líneas,
No puedes sentarte, dejar tus piernas caer,
Y descansar mis palabras en tu cabeza,
No recuerdas,
Ya no recuerdas nada…

Pero se, con certeza,
Sé que te conozco,
que la esencia nunca se desvanece,
Sé que sigo ahí…

Recuérdame cuando el día torne claro,
Cuando la noche llegue a su fin,
Y ella descanse a tu lado,
Cuando el tiempo te lo permita,
Sólo te pido eso…

Recuérdame…

Los kilómetros entre nosotros nunca fueron menos físicos,
Y más obvios.

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